Las paradojas de la migración


No hay verbo más paradójico que migrar. Es paraíso o infierno, si ese viaje de aroma definitivo se hace voluntariamente o por obligación. Es escape calculado o fuga forzada. Es equipaje o exilio. Es viaje o tránsito. Es buque o balsa. Posibilidad de retorno o borrón y cuenta nueva.

Pero, de uno u otro modo, es transformar el punto de llegada en punto de partida. Cambio de perspectiva. Descubrimiento. Remodelación profunda del hogar, edificado sobre un nuevo campo semántico. Es abrir las persianas a un horizonte que se tiñe de esperanza, con nuevos aromas, colores, ruidos, silencios, pausas, circunstancias y texturas. Es ponerle coma, punto y coma, punto y seguido, punto y aparte o punto final al peregrinaje, al tenor de la aparición sutil o abrupta de un nuevo sentido de pertenencia o una sensación de extranjería perpetua.

Al final, migrar es apostar por la vida: origen y destino se mezclan en un crisol cultural que enriquece a todo lo que se toca. Como lo enunciara el alemán Gunter Grass, “todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje”. Y el mestizaje es la expresión más contundente de hacer patria.

(Texto publicado en la revista Life&Style, mayo 2017)

FullSizeRender

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s