Lo que he aprendido de mis ataques de pánico


Honesto, brillante y felizmente humano

Todo el mundo lo hace

Ya sé lo que va a suceder. Y, a pesar de las evidencias y de que ya lo he vivido, no puedo controlarlo. Todo empezó el 18 de diciembre de 2015, una tarde en la que morí, sin morir. En la clínica el médico me dijo que había sido víctima de un ataque de ansiedad (mi psiquiatra me dice que debería llamarlos por su nombre, ataque de pánico). Sentís que el mundo se apaga, que tu corazón late tan de prisa que vas a estallar, sentís que el aire se va, se agota y que ya solo te queda el último y triste respiro. Pero seguís vivo. Celebrás la vida, pero lamentás lo ocurrido, sabés que en cualquier momento puede repetirse; a veces estás más lúcido y evitás el choque del ataque; a veces, simplemente, a pesar de tus intentos por resistirte, no podrás escapar. Y la misma desesperación…

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2 comentarios sobre “Lo que he aprendido de mis ataques de pánico

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