Fuerza, Colombia


Yo no vivo en Colombia. Nunca he vivido allá. Lo más que he logrado es viajar por esas tierras unas treinta y cinco o cuarenta veces en la última década. Por eso, como mexicano, no tengo ninguna autoridad para analizar lo acontecido el domingo 2 de octubre, con el resultado del plebiscito, ni asumir posturas arrogantes a la distancia que aporten argumentos banales y poco informados a procesos complejos, con cargas históricas muy pesadas y diferencias marcadas en las posturas.

La única autoridad que tengo es la del cariño, el inmenso amor que le tengo a esa tierra, segunda casa; el enorme afecto que le tengo a amigos y amigas que se han vuelto casi parte de mi familia. Así que yo no les aporto nada desde aquí, como no sean los abrazos más robustos y apretados que uno puede enviar a la distancia, llenos de deseos de que, al final, lo que reine sea el acuerdo para alcanzar lo que todas nuestras sociedades deberían ponerse como objetivo generoso: la reconciliación auténtica y la paz duradera.

Y justo porque ese país tan lleno de corazón está tan lejos de ser la tierra del olvido, yo desde acá les acompaño con su propia música, esa que teje acordes de esperanza, esa que me recuerda cada episodio, anécdota y carcajada compartidas en su bellísimo hogar.

5 comentarios sobre “Fuerza, Colombia

  1. Hola Javi, tan lindo, gracias por la solidaridad. Te reconocemos como un colombiano más, así que te extiendo esos abrazos cariñosos y consoladores que nos mandas.

    Siento, por segunda vez en mi vida, que me arrebataron la ilusión de un país diferente. La primera fue en 1989, cuando mataron a Luis Carlos Galán.

    Rescatando el poco optimismo que me queda y pensando cuando dijiste que no nos merecemos otros cien años de soledad, digo que:

    -Todavía tengo esperanza en la buena voluntad de Santos y Timochenko de seguir hablando y buscar una salida para no perder esta oportunidad.

    – Invoco a la sensatez para que guíe a los del No. (Y pido tolerancia para soportarme a Uribe y sus huestes, no los quiero ni ver, por mezquinos, ególatras y mentirosos. Por querer más la venganza que la justicia). – Espero que se trabaje sobre lo acordado y no tener que volver a empezar de cero. – Me aterra una constituyente porque es alargar este limbo en el que hemos quedado, y dicen las almas buenas que ese lugar no es tan chévere. – Quiero comprar la idea de que tanto el Si como el No queremos la paz y ahora hay una posibilidad de que todos quedemos contentos. – Las Farc se tendrán que dar cuenta que les toca trabajar más duro para reparar el daño y dolor causado en cinco décadas y para convencer a seis millones y hasta más, de su buena voluntad e intenciones de reparación y no repetición.

    – Que en un país tan violento como el nuestro, donde la ley de ojo por ojo se aplica más allá y te quito el ojo, un brazo y una pierna, es difícil entender lo de las penas alternativas y restaurativas, y la justicia transicional. Ese tema no está fácil y es el principal punto de discordia. – Que la indiferencia de los abstencionistas le hace mucho daño a este país. No hay derecho a desperdiciar una oportunidad de pronunciarse sobre el futuro, no se trataba de elegir a alguien sino de definir el país en el que queremos vivir. – Que sigo pensando que la paz vale la pena y que todos tendremos que ceder. Por Mariana, Lorenzo, Elisa y Julia (hijos de mis sobrinos) vuelvo a decir sí a toda propuesta donde la vida prime sobre la muerte, y la palabra sobre las armas. Digo sí a una Colombia inclusiva, solidaria, generosa y próspera. – Y finalmente, entro en un detox mental, emocional, informativo y de redes sociales para poder decantar, entender y superar esta desilusión.

    Un abrazote. Se te quiere montones.

    ________________________________ De: detintasomos Enviado: martes, 04 de octubre de 2016 12:17 a. m. Para: ndbrochet@hotmail.com Asunto: [New post] Fuerza, Colombia

    javierstaines posted: “Yo no vivo en Colombia. Nunca he vivido allá. Lo más que he logrado es viajar por esas tierras unas treinta y cinco o cuarenta veces en la última década. Por eso, como mexicano, no tengo ninguna autoridad para analizar lo acontecido el domingo 2 de octubr”

  2. soy cubano y los cubanos hemos acogido todo el tiempo estas conversaciones y por supuesto hemos seguido todo el proceso y la sensación es de incredulidad ante el resultado… para nosotros fue un resultado inesperado, y hablo de gente común, no de analistas políticos o de periodistas especializados en el tema, hablo del ciudadano común que esperaba que los acuerdos fuesen refrendados por el pueblo…

    hay que respetar la voluntad que salió en el plebiscito y es un NO al acuerdo pero no necesariamente un SI a la guerra… habrá que seguir trabajando y habrá que seguir puliendo el acuerdo entre gobierno y farc-ep… algo muy positivo es que hasta ahora se habla de mantener el cese al fuego, mientras eso sea cierto y concreto, hay esperanzas de un futuro mejor…

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