La era de la colisión


Brillante don Colum McCann. Su disertación, titulada Smash Time, en la edición número 1,000 de la legendaria Esquire, es un poema épico a la modernidad y sus dilemas.

Comienza citando a Francis Scott Fitzgerald, William Faulkner, Eduardo Galeano, Toni Morrison y Eugene O’Neill para ilustrar que cada quién tiene su propia noción de lo que significa el pasado. Después narra su reciente cambio de aparato telefónico. Ha sucumbido finalmente a un smartphone, con el consecuente acceso instantáneo a todo. “Me confunde y emociona al mismo tiempo…”, escribe.

Y viene la sustancia, que traduzco y resumo con la mayor fidelidad posible: “Vivimos en el móvil ahora. Nunca el tiempo ha sido tan ágil. El futuro parece ya no sorprendernos. Eventos distantes se despliegan justo frente a nuestros ojos: sexo, futbol, revolución. Tenemos acceso inmediato a todo lo que se ha registrado. Cada oración, cada foto, cada click, cada like, cada dislike, cada acontecimiento callejero, todo es registrado, recordado, compartido. Ya no podemos escapar de nosotros mismos. El carrusel de información es eterno, inabarcable. Ahí están la cámara callejera, la cámara de la computadora, la cámara del móvil, ruido, ruido, ruido…”.

McCann es simplemente genial y elocuente. Tanto como David Granger, el editor en jefe de la biblia de las revistas masculinas, quien decidió abrir así una edición completa y suculenta. Esta es la era del “smash time”. Sin duda. Todas las partículas de ayer, hoy y mañana se congregan juntas y se transportan en nuestros bolsillos.

Y el autor continúa con la referencia a sus hijos, esos que ya llevan una Z como código generacional, quienes atrapan y hacen propia la música de todos los tiempos, porque ellan han nacido y crecido en la era de la colisión. Escuchan, sin referentes temporales, lo mismo a John Lennon y a Jim Morrison, que a U2 y The Cure, que a Empire of the Sun y Vampire Weekend. Todo está entrelazado. Lo viejo ya no es lo viejo. Y lo nuevo no es necesariamente hip. Este “smash time”, al menos para nuestra generación (yo soy contemporáneo de McCann), crea una sensación de incertidumbre inmediata.

En la era móvil, las cosas permanecen tanto cuanto están presentes en nuestro “feed”. Y aquí es donde hace las grandes preguntas: ¿Cómo es posible saber algo cuando todo el mundo está tan instantáneamente interconectado? ¿Dónde encuentras foco cuando hay billones de olas de información tocando tu piel desde todos los ángulos, todo el tiempo, en todos los dispositivos? ¿Cómo distinguimos el tiempo, la moda, la relevancia, cuando lo viejo y lo nuevo están intricadamente unidos?

No. Colum no es un maniqueo del ayer. No es un apocalíptico. Al contrario: “El pasado, tan vigente, ensancha nuestro propio presente. La historia se diversifica. Los pulmones del ayer se expanden. La clave para entender quiénes somos es observar con atención lo que hemos transitado, decidiendo no ser condescendientes con el pasado”. En efecto, el pasado no necesariamente fue mejor. Ni más limpio. Ni más bello. Ni más colorido. Simplemente fue. Y lo podemos usar para informarnos y para entender mejor quiénes somos ahora.

Amén.

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2 comentarios sobre “La era de la colisión

  1. Que bueno y ágilmente describe. El pasado como herramienta que puede y debe construir. Ayudarnos a decidir los cuántos sentidos de otros hoy.
    El océano nos une más que separa. Una ola te lleve mi hola.

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