Y además son tan felices


¿Qué es lo que surge cuando juntas a casi 10 millones de personas que pagan muchos impuestos a cambio de un extraordinario modelo educativo, un eficaz sistema de salud y seguridad social e infraestructura impecable de comunicaciones y transportes?

Lo que surge es Suecia. Su PIB per cápita en 2014 era de 44,400 euros (número 9 en el mundo). En el Índice de Desarrollo Humano ocupa el lugar 12. En el Índice de Percepción de Corrupción del Sector Público -de acuerdo con la medición internacional que hace el diario económico español Expansión- fue el cuarto país con menor percepción de corrupción. Con respecto al ejercicio de gasto público, el gobierno sueco invierte 13.5% del mismo en educación y 14.9% en salud, mientras que sólo 2% es en defensa. Es el sexto del mundo en el ranking de competitividad internacional. Es el cuarto en brecha de género. Tiene 0.7 homicidios por cada 100,000 personas.

En fin: cambiénse los números de población, pero manténgase las mismas premisas, y lo que surge son Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia, los países nórdicos, donde el modelo económico social funciona precisamente porque -coinciden varios economistas- hay un sistema educativo de gran estatura y que enfatiza valores éticos y los números totales de habitantes lo hacen maniobrable. Se podrá discutir, pues, si es importable o no el modelo nórdico a otras regiones, pero algo están haciendo extraordinariamente bien en esta región del mundo que, con todo y su larga temporada de clima hostil, ocupan incluso los primeros sitios en la medición más importante de todas: el Índice de Felicidad. De acuerdo con el último World Happiness Report (2013) de la ONU, ¡los cinco países nórdicos se encuentran dentro de los primeros 10! Dinamarca fue el primero, Noruega el segundo, Suecia el quinto, Finlandia el séptimo e Islandia el noveno. Anexo una foto de los primeros 35.

Escribo estas líneas desde un bello café en Sodermalm, una de las islas que conforman esta bella, bellísima, ciudad llamada Estocolmo. Ya sea a pie, en bicicleta, tranvía, autobús, ferry o metro, la capital sueca es, dicen, la capital de Escandinavia (no sé si daneses y noruegos estén de acuerdo, porque aquí hay que aclarar lo que se suele confundir y es que los países escandinavos son sólo estas tres monarquías; si se suma a Finlandia e Islandia, entonces son países nórdicos). Lo cierto es que es la mayor de la región. Es dinámica, creativa y llena de vida. Todo funciona, por supuesto. Pero lo más importante es que, sí, la gente se ve feliz. Y la felicidad es una de las cosas más dichosamente contagiosas. Casi tanto como Super Trouper y Dancing Queen.

Recientemente me preguntaban en un bello país de Europa Oriental por qué tenía esta obsesión por visitar países tan “aburridos” como Finlandia y Suecia. Creo que ya quedó clara la respuesta.

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2 comentarios sobre “Y además son tan felices

  1. Excelente reseña que, además de caracterizar en pocos datos el perfil de Suecia, destaca la importancia que los valores tienen en su capital social y que facilitan su funcionamiento al liberarlo de cargas que imponen la corrupción y la desconfianza.

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