La insoportable levedad del ser mexicano


Los mexicanos o somos chingones o somos chingados. Aunque nuestras manifestaciones sean siempre policromáticas, nuestra verbalización navega de un extremo a otro sin entender matices de colores. O somos los reyes del universo o somos víctimas de los otros. Pero siempre negamos nuestra propia responsabilidad.

El futbol es un escenario propicio para mirarnos en el espejo. Por un lado le hacemos fanfarrias a nuestro grito de guerra, grosero, y calificamos a la FIFA de puritana por atacar el “eeeeeeeeeehhhhh puto”, pero si una aerolínea extranjera nos dice “adiós, amigos” o un diario de otro país nos pone con sombrero de charro nos quejamos de racismo y comentarios hirientes. De chingones a chingados en unos segundos.

Hacemos propios los triunfos y ajenos los descalabros. Pasamos a la segunda ronda de un torneo y somos candidatos a ser campeones; increíbles, chingones. Pero perdemos el partido de la segunda ronda y, entonces, todo se debe al mal arbitraje y al ingenioso clavado de un jugador holandés; nos chingaron.

Esa no es nuestra identidad. Es reconfortante leer tantas manifestaciones de tantísimos mexicanos en contra, precisamente, de ese tránsito sin escalas del cielo al infierno, y viceversa. Que no prevalezca ese destino quebrantado en esta bulliciosa e insoportable levedad del ser mexicano. Toca ya asumir la responsabilidad e inyectar una mentalidad libre de prejuicios y maniqueísmos. México es un gran país, habitado por gente simpática, amable, ingeniosa y apasionada. Eso fue lo que catapultó en estos días a un personaje como el Piojo Herrera. No nos chingaron: perdimos. No somos unos chingones: ganamos. Y queda mucho, muchísimo, por hacer. Rindamos un mejor tributo a esta gran nación.

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9 comentarios sobre “La insoportable levedad del ser mexicano

  1. Así es, Javier. En muchas cosas, inclusive más “serias”, como la política, por ejemplo, nos da por el maniqueísmo: o carro completo o nada. Es, creo yo, una falta de madurez y también de humildad. No hemos aprendido a perder, y tal vez por esto no podamos ganar.
    Saludos y mil gracias por compartir.

  2. No coincido del todo contigo Javier.
    Realmente todas las sociedades tienen la tendencia a pensar que lo que les sucede a ellos es lo más importante e injusto. Algunos se tragan el dolor, otros lo gritan y otros se convierten en terroristas o hacen la guerra.
    Yo afirmo que todos los humanos mostramos lo que somos en todo lo que hacemos. Y una cancha de futbol es una pequeña representación del mundo. Ahí estaban un grupos de gentes (vale aquí el plural del plural por las diferencias obvias entre los presentes) los de la cancha, haciendo su trabajo cada uno con sus recursos. En ese proceso hay reglas, normas escritas y otras que se sobreentienden (como en cualquier grupo social), pero a pocos minutos que se termine el juego, un individuo hace trampa, (lo cual no es extraño en una dinámica normal) y la autoridad (el árbitro) sigue su juego, y aplica un castigo no merecido a un equipo a sabiendas que no había para atrás… Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia. Al final ahí hay un juego de poderes, y un individuo, el de mayor poder lo ejerció. De acuerdo a lo hechos se pueden juzgar varias motivos de la acción de ese ente de poder: ineptitud, racismo, línea o corrupción. Aunque al final cualquiera encierra corrupción, pero en este caso la separo por mencionar que las apuestas indicaban que tenía que perder México y el representante de los apostadores era el árbitro.
    ¿El supuesto es que los mexicanos debían agachar la cabeza? ¿Aceptar lo que ese individuo hizo con toda la impunidad del mundo como si nada? Que bueno que al menos ante el futbol la gente muestre su indignación, al menos saben que la fifa no mandará por ellos y plantará armas y estupefacientes en su automóvil para hacerles callar. Ahí se pierde el miedo a expresarse, e igual unos lo hace a gritos, otros aparentemente callan, pero nos lo dicen con su boca lo que piensan nos lo dicen con el cuerpo, (Observen la entrevista a Miguel Herrera como se mueve su labio superior cuando escucha hablar del árbitro, es un movimiento involuntario que muestra asco) y otros lo desdeñan.
    Lo que ahí sucedió fue una fragante demostración de poder, muy obvio el acto corrupto, y no, no se trata de un juego, se trata de una pequeña demostración de lo que está sucediendo en el mundo y además para todos los profesionales que están ahí, no es un juego, es a través del juego que son ellos mismos ya que es su trabajo.
    Un futbolista merece tanto respeto como cualquiera. Y si sufre una injusticia deben tener al menos, derecho a expresarse.
    Pienso que lo sucedido nos da mucho para conversar, observar y aprender. Por la dinámica del futbol es el deporte que más se asemeja a la sociedad humana, quizá por eso mueve como mueve a la mayoría que se acercan a él y sobre todo que no comprenden el porqué de su respuesta ante eso.
    Lo más insoportable es la levedad de la moral de quienes sustentan el poder.

    Saludos!

    1. Estoy de acuerdo con la analogía con la vida, sin duda. No me refiero a las voces de indignación ni a los clamores de justicia. Mal haríamos en estacionarnos en actitudes de subyugación. Mi referencia se dirige más a este laberinto en que nos sumergimos donde nos cuesta asumir responsabilidades y siempre asumimos que el otro es el verdugo que nos vino a joder. Gracias por tu comentario.

  3. Los españoles también pasamos del cielo al infierno en segundos, pero de otro modo. Tras años de liderazgo a nivel mundial, esta vez volvimos a casa en el primer avión de vuelta.
    La vida misma.

    Saludos!

  4. ¿Qué tal Javier?

    Gracias por tu reflexión, este tránsito del cielo al infierno parece más una fantasía que una realidad, el fútbol es y ha sido un medio para que a través de 11 jugadores en cancha a veces menos, se vean consumados los a veces más, a veces menos deseos de todos los pueblos de trascender, de dominar, de sentirse en la cima, respetados, temidos, honrados, reconocidos.

    El fútbol y quizás más en el mundial se refleja con buena aproximación general el estado de las naciones, las expresiones y la forma de perseguir, pero más de digerir los resultados (las esperanzas). Los Mexicanos ponemos casi toda nuestra esperanza en un evento de este tipo, en el que parece Muchas veces y cada vez más que a cortamos distancias, que somos y podemos no sólo ser iguales, sino por trabajo, esfuerzo, porra, entrega y resultados superiores.

    Lo visto no pasó solamente en la cancha, pasó en un país, que se paraliza como cuando se anuncia un eclipse único, todos expectantes y en este caso esperanzados al milagro.

    La euforia de los mexicanos tiene su razón, el relajo que relaja en nuestra nación, ha sido un arma muy pulida en un país dónde las opciones de oportunidades se han contado. No ha quedado mucho más que vivir en un país polarizado, un país dónde hay abajo y hay arriba.

    Somos un país jóven, ansioso, creyente, esperanzado, muchas cosas están acabando se de tensar, sin embargo hoy regresamos a un régimen que demostró como mantener un país sometido, inexpresivo y sin llevarnos ni dejarnos llegar al 5o. partido en nada en este país.

    Somos un país que nos han enseñado a agachar la cabeza, aunque salgamos con machetes a enfrentar injusticias.

    Gracias a la FIFA y a las aerolíneas que nos permiten expresar lo que acá no es posible sin altos costos.

    Seguiremos poniendo la esperanza en “justas mundiales” por que las “injustas locales” no parecen evolucionar para bien.

    Coincido somos un país de chingones (pero no de los que se sienten, de los que chingan) y de Chingados, a los que chingan y que por cierto han aprendido el juego. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”.

  5. Completamente de acuerdo. La misma reflexión que escribes acá, la coloqué en mi FB y claro, todos mis amigos mexicanos calladitos (soy extranjero). Creo que si quieren pedir respeto, deben dar respeto. Creo que este mundial México jugó increíblemente bien, pero también creo, que no dieron la talla gritando “puto” (lo que hacen con las manos lo destruyen con los pies). Esto es una lección, no sólo para México, sino para todos, toda acción trae una consecuencia!

  6. En la vida se aprende a ganar y a perder, a caer y a levantarte, en el futbol, hay buenas y malas, porque no se dan cuenta de que en ese partido contra Holanda nuestros jugadores se echaron para atrás, nuestro jugador Herrera en la media perdió varios balones quiso adornarse y entregaba la pelota a los contrarios y los comentaristas alabándolo, debieron mantener el balón en sus pegado a sus zapato provocar al contrario para desesperar lo, que no pudieron echarse esa responsabilidad, nuestro entrenador llego hasta donde llego con lo que tenia, ahora hay que pensar en que el próximo mundial esta por empezar, tenemos tiempo para preparar un buen equipo.
    Cuándo ganas que felices somos, cuándo se pierde hay que ver que el contrario lo hizo mejor, nos queda ver lo felices que hicieron a los Holandeses. Así es el FUTBOL

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