Un tramito de Borges


A Borges hay que volver de vez en cuando. Siempre vuelve a hablar. Hoy, domingo nublado, aparece así El Inquisidor…

pude haber sido un mártir. Fui un verdugo.

purifiqué las almas con el fuego.

para salvar la mía, busqué el ruego

el cilicio, las lágrimas y el yugo.

en los autos de fe vi lo que había

sentenciado mi lengua. Las piadosas

hogueras y las carnes dolorosas,

el hedor, el clamor y la agonía.

he muerto. He olvidado a los que gimen,

pero sé que este vil remordimiento

es un crimen que sumo al otro crimen

y que a los dos ha de arrastrar el viento

del tiempo, que es más largo que el pecado

y que la contricción. Los he gastado.

2 comentarios sobre “Un tramito de Borges

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