Carta de Peña Nieto a Santa Clós


La siguiente es la transcripción de una carta a Santa Clós que fue encontrada en un buzón en Los Pinos. En el sobre aparecen tres destinatarios: al Niño Dios, a San Nicolás y, por último, a Santa Clós. Los dos primeros están tachados.

 

 

Muy estimado C. Don Santa Clós,

 

Antes que nada, disculpe la informalidad en el modo en que le llamo, pero después de aludir al remitente en la carta que le envío, me han hecho saber mis asesores que debo ser cuidadoso con no mezclar a la Iglesia y al Estado, por lo que debo denominarle del modo más coloquial posible.

            Dado que sé que usted tendrá mucho material de lectura por estos días, seré lo más breve posible con mis peticiones navideñas, bajo el convencimiento de que usted, con esa fama bien ganada de generoso y bonachón, sabrá recompensar el buen comportamiento que tuve durante este año.

            Lo primero que le pido cordialmente es un curso de lectura rápida que venga acompañado de un audiolibro (de corta duración, por favor) para aprender algunas terminologías básicas en inglés. No aguanto más las burlas de mis conciudadanos, siempre tan resentidos, como si fueran tan buenos lectores y bilingües todos ellos. Por favor, inclúyame el tomo ilustrado de La biblia contada a los niños, porque ya la quiero terminar de leer.

            Le pido ancarecidamente que me eche la mano con el tema económico. Mire que yo puse de mi parte al anunciar muchos, pero muchos programas y planes de inversión, pero ni los empresarios mexicanos ni los inversionistas extranjeros tomaron en serio mis promesas de que en algún momento abriremos la llave del gasto público. Mande de mi parte un paquete de sensibilidad al secretario Luis Videgaray y una bola mágica al gobernador del banco central Agustín Carstens. Inclúyale un MacTrío diario a este señor, por favor, para ver si con la barriga llena nos entrega mejores pronósticos.

            Le solicito, igualmente, que me envíe un nuevo Pacto por México, pero que esta vez no genere esas intransigencias absurdas de los panistas y los perredistas. Ayúdeme, por favor, a que todos voten a favor de las reformas sin estar pidiendo, como siempre, tantas cosas a cambio. Que sean todos estos opositores más generosos con nuestra nación. Hay mucha mezquindad en esta geografía, don Santa.

            También le pido buena prensa, tanto dentro como fuera de México. Mire usted: unas buenas notas en el New York Times y el Wall Street Journal, más unas portadas positivas en The Economist y Time, más lo que usted se le ocurre, puede ayudarnos a revivir el bien llamado Mexico Moment, porque me parece muy injusto que nos haya durado tan poquito.

            Póngame, por favor, mejores gobernadores en Michoacán, Guerrero, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Estado de México, etcétera. Usted ya sabe donde: en todos sitios del país que provocan a la opinión pública a manifestar esas insensateces como que nuestro querido México es ya un Estado fallido.

Le pido un vocero oficial para que cada vez que me equivoque pueda salir a escena a hacer acotaciones, como aquellas que hacía Rubén Aguilar con Fox de “lo que quiso decir el Sr Presidente” por mero efecto de claridad. (Y, aquí, don Santa, le agradezco de antemano que me lo haya hecho realidad muchos días antes de las fiestas navideñas a través de Eduardo Sánchez.

Finalmente, le pido una dotación anual de gel para el cabello, un teleprompter con palabras más sencillas de decir, una reunión de mis hijas con el tal Justin Bieber (una más, por favor), muchos aplausos el día del grito en el Zócalo, unos cuartitos de final para la selección mexicana en Brasil y un papel protagónico en alguna telenovela inspiradora para mi señora esposa Angélica Rivera. Ah, y por favor hágame un verdadero tuitstar. Es uno de mis grandes sueños.

          Le aprecio, de verdad, que atienda a mis humildes peticiones. Estoy cierto que no abuso al solicitar estos regalos, todos ellos sencillos y, sobre todo, muy justos. Mire que en Los Pinos tenemos muchos arbolitos navideños. Creo que en honor a la navidad se le puso el nombre a esta residencia presidencial. Con un poco de apoyo de su parte, le prometo gestionar con Mancera para que usted reciba las llaves de la Ciudad de México. Todo lo demás, don Santa Clós, como bien dice mi padrino Carlos, es política ficción.

 

 

* Este es un ejercicio imaginario. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

 

(Publicado en SoHo México, diciembre 2013)

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