La ventanilla del avión y otras manías


No estoy seguro si las manías nos definen a nosotros o si nosotros definimos nuestras manías. Pero de lo que sí estoy cierto es que las mañas que uno va akilatando con el paso de los años se vuelven un recinto sagrado de seguridad que no admite invitados.

 

          Cuando viajo, por ejemplo, me gusta pedir la ventanilla de la fila de emergencia, siempre con el deseo firme de que no haya vecinos en los asientos de al lado. Prefiero ser de los primeros que abordan el avión, acomodar mi maleta de mano, colocar estratégicamente cerca mis libros, revistas, cuaderno, iPod y lentes de lectura, en una primera señal precisa de que, si acaso alguien quedó al lado, no estoy disponible para small talks, sino que estoy absolutamente dichoso de estar ahí sentado, próximo a suspenderme en el aire, acompañado de mi propia soledad.

 

          Creo que ya quedó claro que no me gusta conversar en los aviones. Y ocurre que muchas veces viajo acompañado de un colega que tiene un afán incurable por mantener viva la conversación durante las horas que dure el vuelo. No tiene paz interior, pues. Ni el menor afán por cargar un libro. Y así uno se ponga los auriculares en cuanto dan autorización para el uso de los aparatos electrónicos, su manía de hablar entra en conflicto directo con mi manía de refugiarme en el silencio. Saco entonces mi libreta de apuntes (de papel, sí, bendito sea el papel), para subrayar mis reflexiones y mandar otra señal de que ahí arriba de las nubes, por favor, donde uno puede ir desenchufado de los aconteceres cotidianos, no quiero platicar de absolutamente nada. Gracias a que el amigo en cuestión tiene la deliciosa cualidad de poderse dormir, me logro mantener firme en mis manías.

 

          Ahí está la magia: en defender ese territorio personal para hacer, durante un rato, lo que a uno le venga en gana, incluyendo quitarse los zapatos, evitar la asquerosa comida que ofrecen las aerolíneas, beberse un whisky en las rocas y rascarse las orejas, mientras avanzan los playlists hechos a la medida, se completan con la imaginación las formas de las nubes, se reconocen los paisajes terrestres allá abajo y se escriben las frases precisas que la soledad aérea, tan permisiva y adecuada, pone en las circunstancias adecuadas.

 

          Que no me jodan, pues. Esa es la madre de todas mis manías. Y defenderé mi espacio como un perro, para mantener mi espacio vital y desarrollar, con el desorden que me venga en gana, ese monólogo tan sublime que uno puede tener cuando la velocidad crucero del avión nos coloca a 10,000 metros de altura. Si acaso, de pronto, cuando uno atraviesa turbulencias, se intercambia con el otro alguna mirada cómplice, temerosa, pero hasta ahí. De cualquier modo, si la sobrecargo sigue su camino por el pasillo, uno sabe que todo está en orden, por lo que no debe interpretarse la breve interrupción del ensimismamiento como una rendición, ni mucho menos disposición al diálogo.

 

          Por supuesto, todas las manías tienen sus propias cláusulas de excepción. En este caso (bueno, en todos los casos), tener a una mujer bella de vecina, supone que uno pueda guardar libro, cuaderno, ipod, revista y lentes, y abrirse un poquito a la conversación. Pero eso es, por supuesto, reflejo de un acto de cortesía, sobre todo si ella abre alguna pauta de querer establecer plática o se le nota atemorizada por alguna bolsa de aire. Acto de elemental respeto, pues. Porque los hombres somos siempre menos básicos de cómo se nos piensa. ¿O no?

 

(Firmado bajo el seudónimo de Atouk, Esquire México, Noviembre 2013)

 

2 comentarios sobre “La ventanilla del avión y otras manías

  1. Me siento identificada con lo que dices, aunque… en mi caso no saldría de mi introspección ni siquiera por la presencia de un interesante hombre… o si?
    Estupenda entrada.
    Un abrazo desde aquí…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s