La culpa de todo la tiene Shakira


 

 

Shakira es la verdadera orquestadora de esta conspiración editorial llamada SoHo México. En efecto, Shakira. No la chaparrita de caderas hipnóticas, sino un loro. Sí, un pajarraco que, mientras comenzábamos las pláticas que dieron forma a este ambicioso proyecto, se posó en mi hombro y me puso en sintonía con un editor bogotano legendario que chocaba conmigo un vasito de tequila (varios, pues). Ahí, Shakira hizo germinar una complicidad que fue creciendo y que, gracias a los buenos oficios del universo y de gente con visión y obstinación, sentó a la mesa a dos casas editoras de prestigio. Hubo que sortear varias tempestades, con barcos piratas incluidos. Y aquí estamos.

 

Esperamos hacer que SoHo sea como un buen mezcal: artesanal, vivo, con los pies bien puestos en la tierra, de sabor auténtico, de factura mexicana y vínculo internacional. Y, como ocurre con el sagrado elíxir del agave, garantizamos que la lectura de estas páginas no causará cruda. Al contrario: la encomienda es que el efecto final sea una sonrisa duradera y deseos de repetir frecuentemente la dosis.

 

Nuestros puntos cardinales son claros: primero, SoHo México se alimenta de la riqueza narrativa de esta geografía labrada por mil y un historias cotidianas, que aquí se convertirán en crónicas cargadas de humor fino, salpimentadas de irreverencia y provocación, acuñadas por plumas que saben esculpir las palabras. Y es que partimos del supuesto de que la gente sí lee, que lo hace muy por encima del promedio de lectura de conocidas residencias presidenciales, sobre todo cuando encuentra algo que le despierta curiosidad y le abre el apetito. Sabemos que mucha gente en este país -en medio de una coyuntura histórica tan agridulce- busca piezas periodísticas interesantes y memorables, bien narradas y con fotos audaces que cuentan historias.

 

SoHo México también se teje sobre un muy completo dossier de estilo de vida masculino y un desfile de mujeres bellas, a tono con una premisa fundamental de nuestro credo: toda mujer inteligente es hermosa. En ese sentido, el ejemplo contundente de quien aparece en esta primera portada nos permite suscribir esta afirmación de modo inobjetable.

 

Dicen que los hombres somos primitivos, básicos. Si esta nota acusatoria con la que las mujeres nos describen implica disfrute hedonista, sentido del humor y gozo por la vida (ser vividores, en el sentido que enunciaba el recordado maestro Germán Dehesa), sí, somos primitivos. Y en esta aventura periodística nos encargaremos de confirmar que, en efecto, somos tan primitivos como sofisticados. Igualito que un buen mezcal. Salud. A fin de cuentas, estoy seguro que Shakira, el loro, está de acuerdo.

 

Javier Martínez Staines

(Carta Editorial en la edición debutante de SoHo México)

 

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