Donde la revolución es souvenir


China es un país de superlativos donde lo colosal es la consigna.

¿Totalitarismo capitalista o capitalismo totalitario? El detalle está en la sutileza de la semántica, pero lo cierto es que uno requiere visitar al gran dragón para empezar a entender, aunque sea a vuelo de pájaro, las particularidades de este sistema. “Exceptionalism”, le llama Hannah Beech en el magistral reporte The world according to China que ha publicado Time en estos días, en donde resume las aspiraciones chinas: comandar al mundo en la era post americana. No tienen duda ahora de que así será. Y de que será muy pronto.

la fiebre del consumo es evidente y nítida. Orquestada y dirigida por las manos visibles e invisibles del Partido Comunista. Es simbólico que en Shanghai, justo enfrente del primer congreso del Partido Comunista, se encuentre la agencia de Lamborghini más grande de la ciudad. Yo tomo notas, sin pausa, en untren que va de Shanghai a Beijing a 300 kilómetros por ahora. La cabina de “business” es de un lujo increíble. Sí. Los chinos sacrificaron muchas libertades individuales para emprender, con disciplina inigualable, una transformación nunca vista en la historia del mundo. Sacaron en solo un par de décadas a 300 millones de personas de la pobreza extrema. Y se disponen a hacer lo mismo con otros 250 millones en los siguientes 12 años. Por eso construyen por todos lados esos bloques en serie de hormigón grises, paquidérmicos, que enlazan áreas urbanas y dejan más clara la sensación de la cantidad de seres humanos que pueblan este rincón del mundo.

se puede cuestionar la metodología, pero no el resultado. Yo mismo no puedo subir estas líneas en China, porque WordPress está bloqueado por el gobierno. Como Facebook. Y Twitter. Y Youtube. Las libertades son prerrogativa del gobierno chino, que decide que, como y cuando se exponen mediáticamente sus ciudadanos. Punto. Da lo mismo, que de todos modos en este pais se pasó del dogma comunista al capitalismo más salvaje que uno se puede imaginar. Mao Ze Dong es hoy una figurita que decora tshirts, tazas, llaveros, encendedores y relojes. La revolución se transormó en mero souvenir.

(Más impresiones en breve)

3 comentarios sobre “Donde la revolución es souvenir

  1. Querido Javier,

    Efectivamente, China es un país de contrastes no muy distintos a los que conocemos en el nuestro, simplemente amplificados por esa especie de lupa que hace que, en China, hasta la cotidianeidad alcance proporciones superlativas. China te cautiva, te engancha, te estimula el pensamiento y los sentidos. Pero toma una vida entender lo que sucede en ese mundo de cebolla. Tan pronto piensas que comprendes algo, te das cuenta de que es tan solo una proyección simplificada de un fenómeno más complejo, más sutil.

    En efecto, hay un sinfín de niveles de comprensión y de falta de ella acerca de todo lo que tiene que ver con China.

    Si llega a apasionarte este tema, dos lecturas obligadas son:

    China Wakes, que tu compañero de pluma y profesión, Nick Kristof, del NYT, escribió junto con su esposa, Cheryl Wu Dunn. Este libro es interesantísimo porque se escribió cuando el proceso de apertura en China se aceleraba, en los 90’s, y describe, entre otras cosas, la transformación urbana de Beijing para crear el escenario que a todo el mundo deslumbró durante las olimpiadas de 2008.

    China, de Henry Kissinger. No creo que en occidente haya una persona más calificada que Kissinger para hablar del proceso de apertura desde el punto de vista de occidente, ya que fue factor instrumental para reanudar las relaciones diplomáticas entre China y EEUU en los 70s.

    Con un fuerte abrazo, saludos con cariño para tí.

    Lito.

    1. Coincido contigo. Es complejísimo. Y sería muy torpe intentar definir a China. Por eso, ante el asombro, uno se limita a compartir algunas impresiones. Es un país que, en sí mismo, es un continente entero. Apasionante. Difícil de descifrar. Pasa todo a la vez. Pero lo que sí es evidente es que, por encima, el modelo parece funcionarles.

  2. Gracias por tus impresiones, Javier. En el area de negocios ves con regularidad que la cultura China es muy emprendedora y de alguna manera ha hecho una maestria en como circundar las barreras de su sistema y lograr sus objetivos. Quizas su mejor atributo es usar su sistema a conveniencia de tal manera que es una carta que les funciona en todas las transacciones. Cuando les conviene el sistema no se lo permite, pero al mismo tiempo cuando les conviene el sistema si lo permite. Pero no hay duda que su espiritu es muy dificil de descifrar o definir, como bien dices; intentarlo seria solo una terquedad de nuestro mentalidad occidental.

    Tiene algo de magia de cualquier manera, eso no me cabe la menor duda.

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