Más informados, menos informados


La gran paradoja de nuestros tiempos: jamás tuvimos tantas vías de acceso a la información como ahora. En tiempo casi real, por ejemplo, pudimos observar un fenómeno como la caída de un meteorito en Rusia. Unos meses atrás, contemplamos en vivo el clavado a la estratósfera del austriaco Felix Baumgartner. Días atrás, amanecimos con la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI.

Sin embargo, el acceso instantáneo a la información no implica que estemos mejor informados. Cantidad no es calidad. Y quizá el mejor ejemplo, contundente, es la enfermedad de Hugo Chávez. La estadía del mandatario venezolano en Cuba y su reciente traslado a Caracas parece más bien una historia de fantasmas, con altísima dosis de realismo mágico. En realidad, no sabemos nada sobre su verdadero estado de salud ni su nivel de conciencia. Expertos en la dosificación y los apagones informativos, los líderes cubanos han manejado toda esta situación a modo, de manera que cualquier análisis frente a este hecho quede reducido a mera especulación.

Lo mismo pasa con hechos tan concretos como la explosión en el edificio administrativo de Pemex: mirar las escenas y escuchar los testimonios, casi en tiempo real, no revela las causas. Lo mismo ocurre con los escurridizos $500 millones de pesos que la misma empresa estatal ha “prestado” al sindicato petrolero.

En términos generales, las redes sociales se han vuelto amplificadoras de opiniones temerarias, lejos de contribuir a aportar datos, referencias y contextos para el análisis. Ahí es donde se refrenda el gran reto de periodistas y analistas: en cómo quitarle capas a la cebolla en medio de la vorágine informativa y la lucha de opiniones, de manera que logremos trascender esta paradoja moderna que nos tiene más y menos informados al mismo tiempo.

3 comentarios sobre “Más informados, menos informados

  1. Suele pasar que entre tanta información que se vierte constantemente en los medios y redes sociales se caiga en una confusión y así pasen inadvertidos detalles que pueden ser de suma importancia para esclarecer dudas o entender el porque de alguna situación.

  2. Así es. La información cada vez es más efímera y tiene cortos periodos de vida. Hace falta mucho análisis, más verificación de datos y en general, una mejor estructura de la información. Faltan historias y el problema es que los medios de comunicación cada vez captan más el negocio de la inmediatez (como se da en las redes sociales) que el de la pausa y el análisis, como se hace en revistas y diarios impresos. Saludos.

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