La ruta de los deseos


Son las últimas horas del año. Cumplo el sexto día de respirar el mar, con un cambio de guardia en la compañía, pero en el mismo sendero: junto al tesoro de los grandes afectos. Soy un hombre afortunado que en vez de lista de propósitos hace ruta de deseos. Los propósitos son para cumplirse, con cuerta metodología científica. Los deseos son pra atesorarse, con la complicidad del método empírico. Así, haré la parsimonia ceremoniosa esta noche, del conteo hacia abajo, para recibir a pie de playa el nuevo año, ese que promete vida, mucha vida. Esa vida que hay que tomar con entusiasmo.

Así como Paz se refirió a Reyes. Tras colmarlo de elogios, en un aniversario luctuoso del segundo, el primero cerró con eta frase: “Y hasta creo que fue un hombre feliz”. Ahí está la madre de mis deseos y aspiraciones: llegar al final de los días con in epitafio así de poderoso. Y bien acompañado. Amén.

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