Sueños, calvicie, Hummers y un brusco despertar


No sé si esto es obra del mezcal o de la sucesión de las desveladas, pero van dos veces que sueño con haberme pasado una rasuradora en la cabeza y amanecer calvo. Quizá, en realidad, sólo sea este miedo post electoral que supone una vueltecilla de tuerca hacia el regreso de un conocido calvo (en Macuspana, Tabasco, le dicen “el inombrable”) al club privado del poder.

Dado que los jugos del agave no suelen ser tan perniciosos, sospecho que se me clavó en el inconsciente la amenaza de la maestra Gordillo de no soltar ni uno solo de los privilegios. Una vez más, el hombre calvo vuelve a escena: fue con él que la célebre compradora de Hummers debutó como propietaria del SNTE. Y por estos rumbos sigue, con su desfile de cirugías, sus viajes ostentosos, familiares en club privado ya citado y, de regalito adicional, un partido político para multiplicar privilegios sin necesidad de exámenes.

Pero yo cultivo el pesimismo solo como vía de paso hacia el club de los optimistas, en donde he adquirido una franquicia maestra de modo que ni siquiera la temible amaneza de la calvicie me avergüence. De todos modos, tras los pasajes oníricos me he mirado muchas veces en el espejo y me sigo viendo la cabeza poblada (además de que ni siquiera tengo rasuradora eléctrica). E incluso cuando llegue el 1 de diciembre y, al despertar, nos encontremos con el manoseadísimo referente monterrosiano del dinosaurio ahí presente, seguiré ejercitando el músculo del optimismo, con la tranquilidad adicional de poderle robar a gusto el cuento a Monterroso sin el veneno del plagio, porque ocurre que ahora hasta a los plagiarios célebres se les entregan premios.

A sonreír, que me dicen que esta vuelta hacia el pasado es sólo para tomar vuelito, que México está en plena transformación y que vamos de nuevo, a toda marcha, con todos nuestros pobres y nuestra violencia, derechitos hacia el primer mundo.

Así las cosas, citando a otro de los grandes clásicos del pasado, yo me voy preparando para administrar la abundancia.

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