La democracia perfecta (de como nos hermanamos los hombres)


 

“Para todo mal mezcal,

para todo bien también”

Dicho popular (verídico) mexicano

 

Inevitable referencia religiosa: paz a los hombres de buena voluntad. Si esta bella frase está plasmada en el único libro que ha leído nuestro próximo presidente (aunque sea a fragmentos), podemos partir de aquí para establecer que la buena voluntad puede tener como un significativo propulsor a chorro el acto social de beber, ese que suele acercarnos, querernos y hermanarnos. Echarnos un trago, pues, es el acto democrático por excelencia.

Si bien es a Jean Jacques Rousseau a quien nos referimos más comúnmente como el padre de la democracia moderna, aquí proponemos a otro francés como el auténtico sinónimo de la hermandad democrática: Joseph Louis Gay-Lussac. No sé por qué este físico y químico, creador de las leyes de los gases, no lleva este reconocimiento cuando sus apellidos siempre están presentes en el momento más dichosamente fraternal e igualitario de los seres humanos: cuando nos arrancamos las máscaras y aligeramos las cargas a través de la ingesta de alcohol.

Ni hablar. Mientras más presente está monsieur Gay-Lussac en la graduación alcohólica, más efectivo parece acontecer el ejercicio democrático. Bienvenida la controversia, pero no he logrado encontrar un instante más puntual en el que los hombres y mujeres nos despojemos de todos esos atavismos que suelen dividirnos vía color, credo, raza, nacionalidad, sexo, ideología o religión.

Hijos del agave, caballeros de la malta, herederos de la uva, sobrinos del eneldo o ahijados del cañaveral, el ritual de gozo y afecto social que experimentamos al unir el trago con la conversación nos lleva a tender puentes. Por supuesto, esto es siempre y cuando no transitemos hacia el lado oscuro de la fuerza, ahí donde la estupidez se vuelve gobernante de la voluntad y el buen rollo se sustituye por la discusión sin argumentos, el insulto y el pleito, que sin duda pueden ser exponenciados por el exceso irreflexivo. Que quede claro que aquí promulgamos a favor del rito moderado, porque estamos convencido de que beber para no recordar lo ocurrido es equivalente a una cruda sin borrachera previa o un interruptus sin coito. A fin de cuentas, echar unos tragos no supone milagro, sino que acentúa el ADN de quien los consume. Como lo dijo Marco Tulio Cicerón: “Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos”.

Justo hace unos días llegaba a esta reflexión en Bogotá, donde me aventuré, por obra y gracia de unos colegas muy queridos, en este delicioso proceso nocturno de hermandad que produce la mezcla de buena conversación, afecto, música de Chavela Vargas y una botella de Herradura blanco. Si esto se repite constantemente, con distintos círculos sociales en los ambientes adecuados, los lazos de fraternidad se van extendiendo virtuosamente. ¿Cuántos compadres, hermanos y amores nacen, crecen y se desarrollan a partir del estímulo etílico? Esos choquecitos de vasos y copas que se acompañan del deseo de salud y bienestar a los demás son nobilísimos causantes del surgimiento de camaraderías, cofradías y hermandades que, de otro modo, quizá no habrían prosperado.

La historia es gran maestra. Si uno retrocede a los años de la prohibición en Estados Unidos, en las primeras décadas del siglo XX, los hechos son contundentes: 13 años de abstención obligada sólo generaron surgimiento de mafias violentas que controlaron ilegalmente la venta de alcohol (como hoy ocurre con la droga) y atentaron contra la democracia. Contra la institucional, porque pusieron a ese país de cabeza. Contra la de la hermandad, porque sólo encarecieron el acceso a ese ritual social. Ya lo dijo Ernest Hemingway: “El vino es la cosa más civilizada del mundo”. Si hace falta, el mismo entrañable novelista y destacado bebedor, también nos dejó otra perla de sabiduría: “La realidad es una horrenda alucinación ocasionada por la falta de alcohol”.

Salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s