De cómo todos nos volvimos sospechosos

Si Descartes hubiera sido mexicano, su célebre “Pienso, luego existo”, tendría que haber mutado a un “Sospecho, luego existo”. No me refiero precisamente a esa virtud femenina de desconfiar de cualquier historia que les transmitimos, donde parece que nos piden coordenadas y coartadas a cada instante, hurgando en nuestros registros de memoria para ver si… Leer más De cómo todos nos volvimos sospechosos